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Barriguera

Escrito por  José Martín González

José Velázquez Avellaneda, popular como pocos en Motril con el remoquete de «Barriguera» que él mismo cultivaba, se hizo un gran cartel de buen bebedor y de «maltrabaja», una leyenda que tenía su fundamento pero no era absolutamente justa. Poco dado al trabajo por naturaleza, como prueba brillante de su inteligencia, aceptaba la vida de cara al exterior con una genuina sonrisa que asomaba con asombrosa naturalidad a su gesto cazurro y socarrón. Agudo ingenio tras su aspecto de modesta elegancia donde destacaba el brillo insistente de sus ojos que no apagaron los años y que hacía pensar en la inspiración artificial del alcohol, al que él en cierta forma sabía sacar partido.

‑¿Qué, Pepe, estás otra vez «parao»?. Le preguntó un paisano zumbón cuando le vio avanzar una noche algo inseguro por la calle Marqués de Vistabella.

‑¡No! ¡Qué va! ‑respondió Pepe a bote pronto‑ Vengo ahora mismo de que me dé cuerda Pangallo(1)!

Se decía que «una vez» le contrataron para trabajar en Obras del Puerto y le enviaron a dar una capa de minio a la grúa «Titán». Al segundo día se cayó a nivel del suelo y se torció un tobillo causando baja un mes por «accidente de trabajo». Como se prolongaba su situación de baja, alguien le preguntó que cuando pensaba reincorporarse al trabajo, a lo que él con su chispeante filosofía respondió:

‑Me lo estoy pensando, porque me ha dicho el médico que tenga mucho cuidado con la «recaída».

Los últimos años de su vida laboral los pasó al servicio del Ayuntamiento. Una mesa de cocina y un garigolo acristalado adosados a las dependencias de Abastos, le permitieron ejercer unas funciones muy parecidas a lo que hoy se conoce como Oficina de Información en la burocracia moderna. Y duró mucho tiempo allí. En cualquier caso no se recataba de decir a quien bromeara sobre el tema:

‑Estoy aquí porque me tienen miedo. Saben que el día que me echen montaré en la acera de enfrente otro Ayuntamiento y les haré la competencia poniendo los «consumos» más baratos.

(1)Taller de relojería Pangallo.

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